O´CEBREIRO - SAMOS
 
Datos de la etapa

La ruta recorre los siguientes poblaciones: O´Cebreiro - Liñares - Hospital - Padornelo - Fonfría - Biduedo - Vilar - Filloval - As Pasantes - Ramil - Triacastela - Sancristobo - Real - Samos.
Fecha: 23 de Mayo de 2005
MAPA Y PERFIL DE LA ETAPA
Longitud de la ruta: 33 kilómetros

Tiempo:   8 horas 
Dureza:   Mediana (6)
Altitud mínima:  665 en Triacastela
Altitud máxima:   1396 en O´Cebreiro

Primera etapa que se desarrolla en Galicia. La vista comienza a recrearse con el verde y amplio paisaje que se disfruta. Comienzan los continuos pasos por las corredoiras (caminos con piedras por los que discurre el agua cuando llueve, y son usados por el ganado. La segunda parte de Triacastela a Samos, se realizaba antes por carrtera, sin embargo ahora se ha habilitado un camino paralelo al río Ouribio, cubierto por una exhuberante vegetación de castaños. 


Integrantes de la etapa

Sebastián
 

Juan

Paco

Guardo

Teresa

Juan

Chencho


Descripción  de la etapa.

Salimos de O´Cebreiro bien bajando por la carretera 633, bien por el monte, hacia Liñares, pequeño pueblecillo donde destaca un hostal. Aquí cruzaremos la carretera y nos adentraremos por una corredoira a la derecha que nos llevará, después de pasar el monumento al peregrino, y la aldea de Hospital de la Condesa, a una corta pero empinadísima subida que desemboca en el alto del Pollo, donde volveremos a encontrarnos con la carretera, la cual seguiremos por un camino existente en su margen derecha.

Tras pasar las aldeas de Fonfría y Biduedo, comienza el descenso a Triacastela. Abundan los castaños, robles y hayas en la zona, particularmente destaca en la localidad de Ramil, un castaño milenario.

Al llegar a Triacastela un cartel doble nos indica la posibilidad de continuar el Camino por San Xil, por el monte, o por Samos, antes por la carrtera, y ahora por el camino del Ouribio. Nosotros escogimos este último para tener posibilidad de visitar el monasterio de Samos.

Salimos de Triacastela por la carretera, la cual continuaremos durante 3 kilómetros, hasta llegar a una curva a izquierdas, donde un cartel nos desviará por lña derecha, para introducirnos en el pueblo de San Cristobo. Una vez pasada esta aldea continuaremos por un camino entre un frondoso bosque de castaños, para salir al cabo de unos kilómetros a la carretera en el Real. Inmediatamente volvemos a coger el camino que después de cruzar pequeñas fincas cruzará otra vez la carrtera, para en una empinada bajada, toparnos sin previo aviso (salvo el repique de campanas) con el Monasterio, junto al río Ouribio.

Acabamos de pasar el Alto del Pollo
Fonfría
Corredoiras

Para dormir en Samos

ALBERGUE: Llegamos sobre las 3 de la tarde, y no había casi nadie, a lo largo de la tarde se fue casi llenando, sobre todo las camas de abajo. Son literas para 130 personas. Las duchas 4 o 5 individuales. No está sucio, aunque un poco destartalado. Las camas no tienen almohada. Fue la primera noche que dormíamos en albergue y yo no pegué ojo por lo incómodo del saco, y que me tocó cerca uno que roncaba bastante.



Para comer en Samos

En Samos comimos en el hostal que hay en frente del Monasterio, nada especial, ya que eran mas de las 4 cuando comenzamos a comer, así que fue una comida un tanto frugal, de hecho yo apenas tenía hambre.

Para la cena escogimos un hotel-  restaurante al final del pueblo, A Veiga. Tiene un comedor bastante grande con vistas al río, muy bonito. El servicio es joven y sin mucha experiencia pero agradable. La comida bastante buena.

Cuaderno de bitácora

La etapa la comencé con bastantes ganas, de hecho colgué el bastón de la mochila durante casi toda la jornada (craso error). Muy agradable el comienzo con el amanecer acompañándonos a la salida del Cebreiro, con el cielo despejado. Juan propuso una foto bastante curiosa

Al poco de comenzar me puse las polainas, ya que por las corredoiras había barro, debido a lluvia del día anterior.

Al paso por el monumento al peregrino nos hicimos la foto de rigor, y más adelante hicimos una parada, casi obligada después del esfuerzo, en el Alto del Pollo, donde aprovechamos para sellar y refrescarnos.

A la salida caminamos todos juntos charlando amigablemente sobre las levitaciones de los derwiches, y otras preocupaciones imposibles.

En Fonfría un “diablillo del camino”, nos ofreció unas tortas de cereal, por las cuales pagué la desorbitada cantidad de 1 euro (en ese momento tenía buena voluntad).

Otro momento curioso fue en Ramil, donde nos hicimos unas fotos junto a un castaño milenario, en ellas aparece también el paisano que nos lo enseñó.

El camino de Triacastela a Samos comenzaba por la carretera, íbamos a buen ritmo, y como el calor comenzaba a apretar, paré para quitarme las polainas, 500 metros después, cuando estaba alcanzando al grupo, me dí cuenta de que me había dejado la cámara en el suelo, en la parada anterior, por lo que volví sobre mis pasos, corriendo, con mochila y todo, hasta el lugar de la parada, donde recogí la cámara, y me dí cuenta de que quizás había forzado excesivamente los músculos.

En la siguiente aldea, Sancristobo, me uní con el grupo, que me estaba esperando. El paseo por el bosque de castaños junto al río Ouribio es de lo más bonito del Camino, disfruté bastante, sin embargo los últimos 3 o 4 kilómetros se me hicieron bastante duros, ya que me comenzó una tendinitis (producida en parte por la carrera de la cámara, en parte por no usar el bastón) en el tobillo, que me impedía caminar cómodamente, y sobre todo bajar cuestas. Este fue el principio de mis dolores. Por supuesto en estos momentos sí que me ayudé del bastón, aunque un poco tarde.

La llegada al Monasterio es espectacular, ya que durante la bajada no se ve el edificio, solo se oye el tañer de campanas, y es justo al final cuando te das de bruces con la imponente construcción.

Junto al albergue, subiendo unas escaleras, se llega a una ermita pequeña, con un enorme chopo  junto a ella. En ese sitio hay una entrada al río, donde relajamos los pies, metiéndolos en el agua helada del río Ouribio.

Visitamos el monasterio en visita guiada, cada 30 minutos hay una, donde pudimos ver sus dos enormes claustros, el de Feijoo y el de la fuente de las Nereidas.

Me aparecieron las primeras ampollas, que traté de curármelas pinchandolas con una aguja.

Quedan 136 Km. Teresa entrando en el castañar a Samos
Las verdes praderas de Galicia Castañar en el camino de Samos
Llegando a Triacastela El río Ouribio
El castaño milenario de Ramil Monasterio de Samos