PORTOMARIN - LIGONDE
 
Datos de la etapa

La ruta recorre los siguientes poblaciones: Portomarín - Gonzar - Castromaior - Hospital de la Cruz - Ventas de Narón - Prebisa - Lameiros - Ligonde.
Fecha: 25 de Mayo de 2005
MAPA Y PERFIL DE LA ETAPA
Longitud de la ruta: 16 kilómetros

Tiempo:   5 horas 20´
Dureza:   Fácil (6)
Altitud mínima:  350 en Portomarín
Altitud máxima:   756 en el alto de Ligonde.
Fue ésta una etapa de transición despues de los atracones de los días anteriores. Casi toda la etapa es una ligera subida, con alguna que otra rampa más empinada.

Integrantes de la etapa

Sebastián
 

Juan

Paco

Guardo

Teresa

Juan

Chencho


Descripción  de la etapa.

La mañana amanece en Portomarín con una intensa niebla, debido en gran parte a la cercanía del embalse, son las 7:50 cuando habiendo dado buena cuenta del desyuno nos ponemos en marcha, cruzando un puente inmerso en la niebla.

Tras subir una empinada cuesta (para las bicis es un "buen" comienzo de etapa) a la salida de Portomarín, el camino trancurre por zonas con una colorida vegetación, paralelamente a la carretera LU 633. Poco a poco vamos dejando abajo Portomarín, aun recubierto de niebla. Hay una gran cantidad de gente en esta etapa, sobre todo al comienzo, de tal manera que en el primer sitio donde paramos (un pequeño bar a hora y media de Portomarín), casi no había sitio.

Reanudamos el Camino, disfrutando de la hermosa mañana que hace. Yo, me encuentro muy recuperado de los dolores, y marcho bastante bien. Vamos pasando por una serie de aldeas, en las que en algunas se ha creado un albergue a partir del edificio de antiguas escuelas, y tras una larga subida, en la que me detengo para sacar una foto de loa larga fila de gente que se ve, llegamos cerca de Hospital de la Cruz, donde nos detenemos para almorzar en una terraza de un bar bastante agradable, con vistas, como no, a prados plagados de vacas.

Tras el reconstituyente almuerzo (un buen bocadillo de queso), el camino enfila al alto de Ligonde siguiendo la carretera  535, para encontrarnos con el pueblo del mismo nombre a la bajada del alto.

Al albergue llegamos sobre la 1 de la tarde, encontrando sitio justo para los siete, ya que este albergue sólo cuenta con  una veintena de camas, y casi todas estaban ya ocupadas.

La salida de Portomarín
Bonito colorido
Abajo,entre la niebla, Portomarín

Para dormir en Ligonde

ALBERGUE: Se trata de una antigua escuela hecha albergue, situado al borde del Camino. Cuenta con una veintena de camas en literas en una misma estancia, y dos cuartos de baño con ducha, uno para cicos y otro para chicas. Dispone de un pequeño patio con hierba, flanqueado por un castaño y un roble, donde se puede lavar y tender. La chica que regenta el albergue es muy maja, y pasamos una tarde entretenida charlando con ella. El pueblo es enormemente tranquilo, dedicado a la ganadería. Para mi un sitio muy agradable a pesar de los ronquidos (muchos de los mismos emitidos por nuestro pequeño grupo), y que solo había un cuarto de baño. El precio fue de 6 euros cada uno.

Existe otro albergue un kilómetro despues, en la aldea de Eirexe que es de la Xunta, y por tanto gratuito. 

Al fondo el albergue.

Para comer 

En Eirexe. Cerca del albergue de Ligonde hay un pequño bar a unos 300 metros a la derecha, el cual no nos fue muy recomendado, por lo que fuimos a Airetxe, a un kilómetro del albergue, donde hay dos sitios, uno a la izquierda, y otro a la derecha. La chica del albergue nos recomendó el de la derecha, así que hacia él fuimos. Un acierto. Comida casera estupenda (probar los calamares), y un trato de lo más afable. Allí comimos, y allí cenamos. 

Cuaderno de bitácora

Día perfecto. Los dolores casi me han desaparecido, y me encuentro con bastantes fuerzas. Psicologicamente he superado el trance de la pasada jornada. Desde el comienzo camino sólo, esporádicamente me adelantan mis compañeros, Sebas, o Juan y cruzamos algún comentario.

Paco y Guardo van esta vez un poco rezagados, dado el malestar que aún le dura al primero. En cada una de las paradas nos vamos reagrupando. 

Yo voy disfrutando enormemente de la etapa, tanto es así que en alto de Ligonde tengo una sensación bastante curiosa. Me embargo de una gran euforia, y me siento como parte del Camino, lo siento como vivo y me veo  imbuido en él, lo cual me produce una emoción dificilmente explicable. En este momento me adelantó Juan, creo que impregnado de algún sentimiento que le reporta energías redobladas, por que va corriendo. Luego me contaría que había corrido un tramo junto a uno de los chavales del mundial de motociclismo (sólo que Juan con mochila).

Estuvimos toda la tarde muy a gusto en el albergue, respirando la gran tranquilidad que reinaba. Unos charlaron, otros leyeron, otro se echaron la siesta, otros miraban a la gente que pasaba...

Por la noche la cena en el restaurante de Eirexe fue magnífica, copiosa y muy buene, sobre todo los calamares que hacía la señora. Despues algunos se quedaron viendo la final de la champion, y el resto nos fuimos a dormir sobre las once. Esa noche me dersperté un par de veces debido al concierto de ronquidos que se formó en la estancia, hubo un momento que incluso era musical.

Hay una excursión bastante interesante, aunque yo no me apunté (aunque me arrepiento un poco), y es a la iglesia de Vilar de Donas. Paco, Guardo, Teresa y Juan llamaron a un taxi desde el restaurante de Eirexe, y por mediación del taxista localizaron a la persona que tiene las llaves de la iglesia. Según el parecer de los que fueron es muy interesante.

Bajo mi punto de vista fue el mejor día.


Primer descanso Fila de peregrinos por una cuesta larguísima
Casa con horreos en Castromaior Alto de Ligonde

Ambiente bucólico en Ligonde