| LIGONDE - MELIDE |
| La ruta recorre los siguientes poblaciones: Ligonde - Eirexe - Avenostre - Palas de Rei - Casanova - Leboreiro - Furelos - Melide. | |
| Fecha:
26 de Mayo de 2005 |
MAPA Y PERFIL DE LA ETAPA |
| Longitud
de la ruta: 24 kilómetros |
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| Tiempo:
5 horas
20´ |
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| Dureza: Fácil (6) | |
| Altitud
mínima: 454 m. en Melide |
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| Altitud máxima: 580 en Ligonde. | |
| Etapa en descenso en general, pero en la que ya observamos y sufrimos las continuas subidas y bajadas que no nos abandonarán hasta Santiago. Es un continuo tobogán. En esta etapa comenzamos a ver los primeros bosques de eucaliptos. | |
Integrantes
de
la etapa
| Juan |
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Nos levantamos de los primeros del albergue, comentando entre risas los ronquidos de la pasda noche. Despues de desayunar en el restaurante de Eirexe, y despedirnos de sus amables regentadores, continuamos nuestro Camino, siguiendo la pequeña carretera. Al poco, tras pasar una serie de caseríos y aldeas ( Portos, Lestedo, Valos) llegamos a una aldea, Avenostre, donde destaca un cementerio con una llamativa ermita. En este lugar existe un complejo para campamentos de verano, y creo que tambien para peregrinos. Pasado este pueblo oteamos en la distancia el primer bosque de eucaliptos, que ya no nos dejarían hasta nuestra llegada a Santiago. Media hora despues entramos en Palas de Rei, donde podemos ver el albergue a la entrada, consistente en varios edificios de nueva construcción. Cruzamos la población, haciendo una mínima parada en una bonita iglesia. A la salida del pueblo un estrepitoso croar de ranas nos hace detenernos en una charca repleta de estos anuros. El camino continua en continuas subidas y bajadas, en el cual no encontramos lugar para reponer fuerzas, y no es sino cerca de Leboreiro, a unos 17 Kilómetros del comienzo de la etapa donde encontramos varios bares junto a la carrtera, parando y comiendo algo en uno de ellos. Tras reponernos, continuamos en un camino paralelo a la carretera hasta Melide, aguantando en el último tramo un sol de justicia llegando al albergue sobre la 1 de la tarde. |
| Un peregrino dibujando en
Avenostre |
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| Los primeros bosques de
eucaliptos |
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| Entrando en Palas de Rei |
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ALBERGUE: Se trata de un edificio de dos plantas antiguo. Está dividido en camaretas de ocho personas. Lo mejor, las camas, ya que aunque un poco destartaladas, no se por qué el cuerpo se acopla bastante bien al colchón, con lo que yo dormí de fábula, de un tirón. Lo peor las duchas, que son sólo tres para cada 16, y tipo campo de concentración, esto es abiertas, y unisex. En general el albergue es grande, con cocina incluso, aunque de aspecto un poco destartalado. |
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En Melide. Sin lugar a dudas hay que probar el pulpo en Ezequiel, a estas alturas de camino ya se conoce a otros peregrinos, y todos se dan cita en esa pulpería. |
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La etapa comienza como todos los días muy agradablemente, con buen tiempo, pero a esas horas 7:00, sin calor. Llegamos pronto a Palas de Rei, donde vemos bastantes tiendas dedicadas a objetos para el pergrino, me parece que se ha desvirtuado un poco el espíritu del Camino, pero bueno, a mi casi no me afecta. A la salida es muy curiosa la charca de las ranas, me gustaría haber sabido utilizar el grabador de sonido de la cámara, sin embargo luego pensé que siempre se puede grabar el croar a posteriori. En
este día
Juan tambien se picó con algún que otro peregrino
que
caminaba bastante deprisa, sin embargo a todos dejaba atrás
exhaustos. Los últimos 6 kilómetros los hicimos bastante deprisa, y más deprisa todavía Paco, Guardo y Juan que iban como motos (haciendo tanto ruido como ellas). Llegarían al albergue casi media hora antes que el resto. Llegando a Furelos, a un kilómetro del final de la etapa me comenzó a doler la rodilla izquierda en su parte delantera, lo que me impedía bajar cuestas con comodidad. Este fue el comienzo de una tendinitis que ya no me abandononaría. Fue tambien en el puente de Furelos, donde un "diablillo del camino" vestido de cura intentó sin exito venderme un librito espiritual. Luego leería que era normal en la antigüedad, el que gente disfrazara de cura tratase de timar a los peregrinos. Por la tarde no pude descansar adecuadamente, ya que tuve que, junto con Sebas, llevar los coches a Santiago, y volver en autobús a Melide, lo que nos ocupó más de cuatro horas y me cabreó bastante. Llegamos a tiempo de cenar en Ezequiel, aunque con la paliza que nos habíamos dado de coche no lo disfrutamos plenamente. |
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| Breve parada en Palas de Rei | Saliendo de Palas de Rei | |
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| La charca de las ranas a la salida de Palas | Puente en Leboreiro | |