ARCA - SANTIAGO DE COMPOSTELA
 
Datos de la etapa

La ruta recorre los siguientes poblaciones: San Paio - Lavacolla - Monte do Gozo - Santiago de Compostela.
Fecha: 28 de Mayo de 2005
MAPA Y PERFIL DE LA ETAPA
Longitud de la ruta: 18 kilómetros

Tiempo:   3 horas 50´
Dureza:   Fácil (6)
Altitud mínima:  360 m. en Monte do Gozo
Altitud máxima:   260 en Santiago.
Etapa con dos subidillas la de san Paio, y la del Monte do Gozo, el resto en bajada o por terreno urbano.

Integrantes de la etapa

Sebastián
 

Juan

Paco

Guardo

Teresa

Juan

Chencho


Descripción  de la etapa.

Como siempre nos levantamos de los primeros, y desayunamos en el pueblo de Arca, despues recuperamos el Camino en una especie de plaza que hay en la misma carretera la derecha, adentrándonos en los bosques de eucaliptos. Al poco la subida del San Paio, bastante durilla, y que hicimos bien en no hacerla el día anterior, ya que habría sido la puntilla. Más adelante y tras pasar algún que otro bosquecillo, nos damos de bruces con los focos del aeropuerto de Lavacolla. A partir de aquí el paisaje se hace casi urbano, mientras comenzamnos la subida al Monte do Gozo, donde no reconocemos un monte, sino un sitio completamente urbanizado para televisiones y ferias, de hecho el día de nuestra llegada había un mitín político por las elecciones gallegas. Desde este "monte" vemos un poco Santiago, pero no se ve la catedral, como yo esperaba.

La bajada a la ciudad por carrtera y posteriormente por unas escaleras nos adentra en las calles de Santiago, donde podemos seguir las flechas amarillas que nos acaban conduciendo a la Plaza del Obradoiro. La entrada a la Plaza la hecemos por las escaleras bajo el arco del lado norte, donde la emoción por la llegada se funde con las canciones que un cantautor toca bajo el arco. 

Contenida la primera y fuerte emoción y hechas  las fotos de rigor, nos adentramos en la Catedral para oir la misa del peregrino a las 12:00, y deleitarnos con el vaiven del botafumeiro. Tras la misa, buscar alojamiento para esa noche, en nuestro caso una casa de huespedes a 15 euros por persona, y comer en Casa Manolo. 

Por la tarde visita a la Catedral para el consabido abrazo al apostol, y en nuestro caso aprovechamos realizar una pequeña visita turística. La noche nos llevó a la zona de tascas, donde cenamos a base de tapas y volvimos al mundanal ruido de las urbes.

Los últimos bosques de eucaliptos en San Paio
Subiendo al Monte do Gozo
Por fin Santiago

Para dormir en Santiago

En la ciudad hay multitud de casa de huéspedes por un precio entre 15 y 20 euros. Se agradece dormir entre sábanas despues del Camino recorrido. Si no se puede dormir en algún albergue dentro de la ciudad, en el albergue de Arca hay anuncios de estos albergues.

Nosotros escogimos una casa de huéspedes. Sólo hay que deambular o más bien estar un rato en la plaza del Obradoiro por la mañana, y esperar a que te entren.


Para comer 

Creo que a parte de la multitud de oferta que hay, no debemos dejar pasar la oportunidad de comer en Casa Manolo, lugar frecuentado por peregrinos, dado el bajo precio del menú, 5,5 euros, y la cantidad de platos a elegir. Una excelente calidad-precio. 

Cuaderno de bitácora

En esta etapa, tambien se disgregó el grupo, parece que 7 personas es demasiada gente para hacer el Camino. Paco y Guardo, marcharon a su ritmo (en tres horas hicieron los 18 kilómetros). El resto algo más lento, sobre todo Juan y yo que íbamos lesionados. Paramos a comer algo en Monte do Gozo, donde estaban preparando un mitín político. Esto hizo menos romántico el momento de ver Santiago desde este monte, que no parece monte ni nada, ya que se asemeja mas a un recinto ferial, además no se ve la catedral desde allí, al menos en la zona por donde discurre el Camino.

La entrada en la ciudad se hace con cierta emoción, y sin dar la sensación de llamar la atención, nadie repara en tí.

Cuando más emoción se siente es, no cabe duda, el momento de entrar en la plaza del Obradoiro, y admirar la enormidad y belleza de la catedral, a mi se me hizo un nudo en la garganta, despues de las penalidades sufridas (el agotamiento del Cebreiro, la pájara en Portomarín, el dolor del empeine, la tendinitis de la rodilla, que aún me impedía bajar escaleras con naturalidad...), por fin en Santiago, y las penas dan paso a los bonitos momentos (la ilusión al caminar, los momentos de introspección en solitario, la conversación bajando el Cebreiro, el pulpo de Cacabelos y Ezequiel, el momento mágico en el alto de Ligonde y su bucólico albergue, los maravillosos paisajes en todas y cada una de las etapas, el resto de peregrinos, el "buen camino", los momentos del almuerzo recuperando fuerzas, sobre todo el de Morgade...).

A la salida de la misa del peregrino, que creo hay que oir, independientemente de las creencias religiosas, nos reencontramos con Paco y Guardo, y fuimos a la oficina del peregrino para sellar por última vez la credencial y recoger la Compostela.

La salida nocturna que hicimos por Santiago y sus tascas nos devolvió a nuestro lado urbano y nos preparó para el regreso al mundanal ruido. 

Juan y Sebas  La misa del peregrino
Paco y Guardo Aquí estoy frente a la Catedral